IGLESIA DE SAN ESTEBAN, SOS DEL REY CATÓLICO

En el año 1055 la Reina Estefanía, viuda del Rey García de Nájera promovió la edificación del templo de San Esteban con subvenciones piadosas. 



El conjunto, situado junto al castillo, está formado por la iglesia en sí, destinada al culto; la iglesia inferior, a veces llamada simplemente "cripta" y el paso abovedado, que da acceso desde la calle que sube de la plaza de la villa, a la portada principal de la iglesia. Datos histórico-arquitectónicos y constructivos.



Este "TÚNEL" confirma con claridad su función defensiva, pues solo a través del mismo se podía acceder al templo y a la fortaleza situada a un nivel superior.



Lleva bóveda de arista, con capiteles decorados y cruces, tanto en las semicolumnas como en los muros laterales del paso. 







Hay una cruz de cuidada hechura inscrita en círculo, sobre la que se epigrafió, con buena letra, la palabra "STEFANIA", que por la coincidencia con el de la reina navarra que promovió su construcción, ha dado pie a todo tipo de hipótesis, incluso de que allí fuese sepultada.


La estructura más primitiva es la mencionada “CRIPTA” de SANTA MARÍA DEL PERDÓN, cuya construcción comienza a mediados del siglo XI. El acceso a la iglesia inferior se realiza a través de una portada de buena factura que se abre al citado pasadizo.




La iglesia inferior es un espacio reducido cuyo máximo atractivo son: sus PINTURAS MURALES góticas y dos capiteles. 


















Uno lleva dos hermosas aves con los cuellos entrelazados picándose las patas y el otro a dos mujeres en cuclillas. En 1094 se refugió en Aragón -acogido por el rey Sancho Ramírez- el obispo de SANTIAGO DE COMPOSTELA don Diego Peláez, desterrado de su diócesis por el rey castellano Alfonso VI. Al prelado le acompañaba el Maestro Esteban a cuya mano corresponden estos dos bellos capiteles. Este afamado Maestro se halla trabajando en el inicio de la catedral de Pamplona en 1100.


Tras pasar el túnel o claustro de Santa María del Perdón, accedemos a una explanada desde la que vemos la portada principal de la iglesia de San Esteban y observaremos en ella el más puro estilo románico.


Debido a la altura en la que nos encontramos y al estar desprotegidos de cualquier muro, natural o artificial que frene las embestidas del viento, este lugar es bastante frío, sobre todo en invierno. Por ello, popularmente, a este lugar se le llama “rechelao” (rehelado).



Nos encontramos en el siglo XII, en pleno esplendor del románico tanto arquitectónico como escultórico, y la iglesia de San Esteban constituye una buena muestra de la conjunción y armonización entre ambas artes.
El acceso a la iglesia se realiza a través de una PORTADA ROMÁNICA del siglo XII, trazada en amplio arco de medio punto rebajado y bastante deteriorada por los rigores climáticos antes mencionados. 



Precisamente para protegerla de las inclemencias del tiempo que azotan esta explanada, se construye en el siglo XVI un atrio ante la portada, de arco gótico decorado con crucería.


En el centro de la portada, EL TÍMPANO contiene una escena de Cristo en Majestad, bendiciendo y sosteniendo el Libro de la Vida abierto elevado con su mano izquierda, enmarcado en mandorla. Rodeando al Señor, los tetramorfos (símbolos de los cuatro evangelistas vueltos a la versión divina), el águila de San Juan, el ángel de San Mateo, el toro de San Lucas y el león de San Marcos; completan la escena cuatro ángeles y dos orantes.


Por encima del tímpano se alzan tres arquivoltas decoradas con motivos de las escrituras y de animales y otros seres fabulosos, como una representación de las cosas creadas por Dios, dispuestas en el sentido de su curvatura. En las acanaladuras de las arquivoltas, decoración de palmetas y geométrica. Las arquivoltas apean en capiteles con decoración vegetal, por medio de ábaco corrido decorado con palmetas muy elaboradas.








 Las columnas subyacentes, tres a cada lado, son columnas-estatua, técnica escultórica relacionada con obras del norte de Francia, concretamente de Chartres y la Borgoña. Entre columna y columna, en las aristas de los resaltes, grupos de tres figuras superpuestas de entre las que distinguen varios personajes femeninos, un músico, oficios artesanos, San Miguel luchando con el demonio y un San Jorge descabezado alanceando un dragón serpentiforme con la cola anudada. 




En otros relieves recolocados se reconocen escenas de la Visitación y la Epifanía del Señor.




Las estatuas columnarias del lado este, a nuestra izquierda, y de afuera adentro encontramos en primer lugar a San Lorenzo, que porta la parrilla, símbolo de su martirio. La siguiente columna-estatua muestra a un obispo barbado provisto de mitra y báculo de amplia voluta apretado contra sí.  Se ha apuntado la posibilidad de que represente al obispo-infante García, hermano de Sancho Ramírez, quien en el mes de julio de 1086 muriera en Anzánigo y fuesen depositados sus restos en la cripta de este templo; otros piensan que representa al obispo compostelano Diego Peláez, anteriormente mencionado. La tercera estatua representa a San Juan Evangelista, que porta unos evangelios con tapa bellamente decorada a base de una escena de la crucifixión de Cristo. En la tapa del evangelio figura una inscripción de 3cm. de alto: “TEST (IS)-EVA(N) GELI (Testigo del evangelio)


En el otro lado (a nuestra derecha) encontramos, de dentro a afuera, al Rey David. Sobre el instrumento musical que está tocando, una fídula, se explicita su identidad: “REX DAVIT”, inscripción distribuída a ambos lados del arco y cuerdas. Con letra más pequeña, y en hebreo, en el cuadrante inferior derecho de dicho instrumento, aparece una inscripción en hebreo, que ocupa dos líneas, donde la inferior está bastante mal conservada, y que es la versión hebrea del mismo en latín (Rex David). Probablemente fue redactada por algún judío al mismo tiempo que la inscripción latina, lo que indicaría la presencia de judíos ya en ésta época, si bien la aljama judía no quedó constituída en Sos hasta el último cuarto del siglo XIII. Claras influencias orientales se advierten en la figura del rey David, cuya túnica se abre por encima de las rodillas, dejando ver unas piernas desnudas y cruzadas, y que halla su réplica en algunos ángeles de capiteles del interior de la iglesia. En el centro encontramos una figura femenina adornada con toca y corona que algunos identifican como la Reina de Navarra, Estefanía, pues en su corona puede leerse la inscripción: DONA E…NIA (Doña ...), extremo que no se puede confirmar; dicha inscripción mide 10 cm. de longitud y aproximadamente 1 cm. de caja, encontrándose en un estado muy deteriorado, especialmente en su zona central. Y en la parte más externa, el monje Pelayo, con barba y traje corto, cuyo nombre está epigrafiado en su pecho: “PELAIVS”, quien descubriera en el año 814 la tumba del apóstol Santiago e indicando aquí la vocación jacobea de la iglesia de Sos. Esta inscripción tiene una longitud de 10 cm. con una caja de 2,5 cm.



Los restos que quedan de pintura en alguna de las esculturas nos indica que toda esta escultórica portada estaba pintada para realzar aún más su presencia, fijar la atención de las personas y cumplir así su didáctica función. La puerta de la iglesia es de nogal, del siglo XVIII, con incrustaciones de boj, en cuadros y cartelas, en forma de concha en la parte superior. La puerta ha sido rehecha con un dintel rebajado. A través de la misma accedemos al INTERIOR DE LA IGLESIA ROMÁNICA.


La capilla del lado de la Epístola, es la capilla de la Vírgen del Rosario. La preside una bella imagen de talla renacentista del siglo XVI con la advocación de Virgen del Rosario, en la que el Niño Jesús y la Virgen muestran una actitud humana y no tan rígida como en las típicas esculturas románicas.


En el interior destacan, el románico CRISTO DEL PERDÓN con su curiosa leyenda; la sillería del coro de mediados del XVI; el órgano rococó; y la bella PILA BAUTISMAL ROMÁNICA en forma de flor en la que, según la tradición, se bautizó a Fernando el Católico en 1452. Le bautizó Don Jorge de Bardají, Obispo de Tarazona. Un año después, en la Catedral de San Salvador de Zaragoza se celebró el "bautizo oficial" por el Arzobispo Dalmau de Mur. 






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